lunes, 23 de febrero de 2009

Los detectives salvajes



2 de noviembre

He sido cordialmente invitado a formar parte del realismo visceral. Por supuesto, he aceptado. No hubo ceremonia de iniciación. Mejor así.

(...)

Como iba diciendo: volvía cada noche a mi cueva, solo, caminando como si estuviera ya dormido, y cuando llegaba encendía una vela, no fuera a ser que me hubiera equivocado, en El Borrado hay más de diez cuevas, la mitad de ellas ocupadas, pero nunca me equivoqué. Después me metía en mi saco de dormir El Canadiense Impetuoso Extraprotector y me ponía a pensar en la vida, en las cosas que ocurren a un palmo de tus narices y que a veces comprendes y otras veces, la mayoría, no comprendes, y entonces ese pensamiento me llevaba a otro y ese otro a otro más y después, sin darme cuenta, ya estaba dormido y volando o reptando, que más da.

Los detectives salvajes, Roberto Bolaño

jueves, 19 de febrero de 2009

Todos seremos pianistas si desaparecen los pianos

.

Quiero pintar de blanco la hierba de la pradera
y el compacto césped que recubre los jardines;
todos pensarán que venció la fuerza del desierto
y yo seré durante años el Dueño de la vida,
dejando que me acaricie la tibieza del sueño alado
y tiñendo al atardecer lo que brotó del rocío;
mi pincel será la cascada cuyo estruendo nunca percibo
y mi pintura las aguas que en ella se enroscan furiosas,
y los que por los aires naveguen
verán surgir la nieve del pecho abierto del Verano,
variarán de canción los motores aceitosos
y enarcarán las cejas los pilotos sin mirada.
Danzaré entre las hojas chamuscadas por el frío
y los demás conmigo,
pero ellos caerán extenuados
y sus músculos heridos servirán para tensar mi nuevo arco
y clavar en sus corazones suplicantes mensajes de amor
que sin duda secará el aliento de la lluvia;
y arrebataré a los niños la dejadez que me apasiona,
se marchitará colgada de las moreras,
como los plásticos sucios en el invierno espinoso.
Beberé el líquido que corre con el Nilo,
despojaré de su piel al fornido rinoceronte,
falsearé la leyenda y ésta me pertenecerá,
poseeré los campos de maíz y los quejidos sin motivo,
dividiré el tesoro del pirata para llevármelo entero,
y, llegado el momento,
cuando las ilusiones ahoguen el desengaño,
nada quedará sin ser devuelto
y mi alma os alegrará con una sonrisa.
.
Pedro Casariego Córdoba, 1976

miércoles, 11 de febrero de 2009

La chispa adecuada










La otra tarde tocaba sentarse a colocar cd´s. Bueno, mejor dicho, me senté a ojear y a escuchar algunos de los discos, esos cd´s originales que se van acumulando con el paso de los años y que uno guarda como oro en paño. Discos que han ido marcando distintas etapas de la vida de uno, y que además de acompañarnos, en algunos casos nos han visto crecer.

Ahora, después de muchos años de viajes entre Avila y Salamanca, Murcia y Madrid, descansan en casa, en el mueble bajo la televisión. Allí están reunidos los Heroes del Silencio con Bunbury en solitario, la guitarra de Santana con el saxo de Kenny Garret, los dos mejores trompetistas de la historia del jazz, Louis Armstrong y Miles Davis, la melancolía de Quique González y las historia de Sabina e Ismael Serrano, las voces de Ella Fittgerald y Billie Holiday, el rock sesentero de los Doors, Bruce Springsteen, el blues de B.B. King...

Algunos, como los de los Heroes, los Doors o Santana, presentan heridas de guerra después de miles de horas de uso. Otros, como una caja especial por el 30 aniversario del Born to run de Springsteen, una caja de DVDs de la última gira de los Heroes,la nueva reedición de Kind of Blue de Miles o una colección de Dvd´s de conciertos de jazz están conservados como auténticas joyas.

Según se van abriendo los discos una sensación de melancolía también se abre. Tantos recuerdos acompañan a los más viejos, que ya están convertidos en una parte importante de nuestra vida. Todas aquellas fiestas en Salamanca, Pajares o Avila siempre estaban dirigidas por el rock de los Heroes, los Doors o Santana; Ismael Serrano, Sabina y Loquillo eran quienes dirigían tantas y tantas noches de verano, todos los estados de ánimos, de subidas y bajones han tenido como banda sonora alguno de esos discos...

Además reparo en un pequeño detalle... todos esos discos, a pesar de seguir muy vivos al menos para mi, son ya muy viejos, se grabaron hace mucho tiempo... Born to run, se grabó en 1975, Kind of Blue en 1959, Louis Armstrong descubrió la trompeta al jazz en las décadas de los 40 y 50, Santana hace mucho que se presentó ante el mundo en el festival de Woodstock del 69, los Heroes se separaron hace más de 10 años, Jim Morrison murió en 1971, Miles en 1991, B.B. King se acerca igual que Bebo a los 90 años, Loquillo tenía hace mucho tiempo un viejo Cadillac Solitario, Serrano tuvo vértigo hace ya años y Sabina pasa por achaques de la edad...

Y es que en ocasiones se dice que todo tiempo pasado fue mucho mejor... me hubiese gustado vivir en los años 50 cuando las estrellas del jazz se paseaban por los clubs de la calle 52 de New York, o en los años 40 en Nueva Orleans, o en los 60 para ver el nacimiento del auténtico rock, o haber ido a uno de los conciertos de Jim Morrison y su banda a finales de los años sesenta, o haber oido directamente las historias rockeras de huidas, parques de atracciones y viejos autos de Bruce o Loquillo, o haber visto nacer a Bunbury y sus colegas en la Zaragoza de finales de los 80, o a Miles en alguno de sus últimos conciertos...

Por suerte todos esos discos seguirán ahí... uniendo sus historias, las del disco y sus músicos, con las nuestras propias, viendonos caminar a lo largo de la vida y acompañandonos en los buenos momentos, en los malos, y en el día a día... que para todo hay receta, y al final, todo arde si le aplicas la chispa adecuada.

lunes, 3 de noviembre de 2008

La primera nave espacial en Venus

Universos paralelos (I)


Construyendo un cielo de fuegos artificiales
sin lunas ni estrellas
y el horizonte reducido
al fondo del pasillo
dentro de una cajita de latón.

Look sesentero, surf
sobre olas de viento,
atracando bancos
de ilusiones y poemas,
explorando planetas ya conocidos.

viernes, 26 de septiembre de 2008

San Cosme y San Damián

En cuanto acaba septiembre, año tras año, son las mismas sensaciones... El mes de octubre siempre tiene algo de melancólico, de triste... los días empiezan a ser más cortos, el frío parece querer entrar y atrás queda ya el verano, las sandalias y las vacaciones...

En septiembre, recién entrado el otoño, las temperaturas bajan y suele ser época de lluvias y tiempo cambiante. Aún así, a finales de mes, el veranillo de San Miguel vuelve a llenar de gente las terrazas, los parques y las calles. Los últimos coletazos del buen tiempo.

El invierno aún queda lejos, los árboles se poblan de mil colores marrones, amarilos, rojos y ocres, y hasta Noviembre no se cambia la hora, por lo que en las tardes la luz aún aguanta un poquito.

El Verano de San Miguel también se conoce como el veranillo del Membrillo. Las noches frías de Septiembre hacen que los membrillos vayan engordando, y pasado el día 29, normalmente, ya se pueden quitar de los árboles. En el jardín de mi abuela Cuca, en Avila, ese el verdadero principio del otoño. Luego viene octubre, con toda la casa llena con la cosecha, el olor a membrillo y las tardes viendola a ella con mis tías haciendo compota y dulce.

Mi otra abuela, Julia, ha pasado media vida en un pequeño quiosco. El pequeño negocio familiar, siempre ha estado sujeto por una máquina de sellar quinielas. Un negocio en el que nunca faltan clientes. La Julia, podemos decir, que ha sido quiosquera y lotera media parte de su vida y tejedora la otra mitad. A tiempo completo emprendedora, optimista y una persona con una vitalidad y alegría increibles. Siempre ha tenido una ilusión: "un día me va tocar la lotería". Lo dice tan convencida que yo siempre la he creido. Un día la tocará.

Semana tras semana, año tras año, en un viejo boleto donde tiene apuntada una combinación que se sabe de memoria, juega siempre los mismos números. Siempre convencida de que el premio le va a caer a ella algún día.

Anoche, mi madre me llamó nerviosísima. Mi hermano Alberto y mi padre se habían ido corriendo a casa de mi abuela. Unos minutos antes había llamado muy acelerada. Miraba y miraba los números y le había tocado. Los números coincidían. Todos. Ella siempre lo había sabido. El premio, un millón y medio de euros.

Julia ya pasa de los ochenta y tantos, y a la pobre la cabeza en ocasiones le juega malas pasadas... Como cada noche se sentó a la hora del sorteo frente a su transitor con un lápiz para apuntar los número premiados. Ayer la pobre se lió. Apuntó los números según salían en un boleto, y luego cuando repasaron la combinación ganadora la cruzó con el boleto donde los acababa de apuntar. Nervios. Todos coincidían. Uno tras otro. Comprobandolo en el teletexto se pensaba ganadora. Ella tenía todos los número buenos... Se alteró y ni siquiera reparaba en que esos no eran los que después de jugar tantos años se sabe de memoria... Mi hermano y mi padre arreglaron el malentendido.

Lejos de llevarse un chasco seguía con su alegría de siempre. Cuando la llamé por teléfono, sólo se reía y me decía: "¡si es que estoy segura que algún día me tocará!".

Todas las noches seguirá con su ilusión.

Mientras, en la noche madrileña, nosotros recorrimos la Latina de cañas y vinos.

Mañana, como siempre en estas fechas, mi familia se junta en Pajares con la excusa de la fiesta de la Vendimia. Todos echan una mano para quitar los cientos de uvas de la parra que da sombra a todo el patio en verano, y es buen motivo para pasar el día todos juntos con una bota de vino y un buen cocido. Una fiesta más. La uva no es de buena calidad. Aún así, se cumple con todo el ritual. Después de comer se pisa y se prepara un mostito demasiado dulce. Algunos años una especie de Patxaran. Los niños y los mayores lo pasamos en grande.

El lunes, como todos los 29 de septiembre, es San Miguel. Hoy, San Cosme y San Damián.