jueves, 20 de septiembre de 2007

Retales


Golpea el fondo del armario - el baúl de los disfraces -,
mi nariz de payaso,
mi capa de superman,
dibujos y fantasías en color.

Extintor: UTILIZAR EN CASO DE INCENDIO,
No fumar, Dirección prohibida,
bailemos descalzos sobre las brasas,
tormenta de verano.

Aún es pronto,
quedaté un poco más, aprendiz de insomnio,
que no acabe esta noche, que no acabe esta danza,
danza al son de nuestros cuerpos,
al son de tus caderas.

Cuerpos entrelazados,
atardecer de verano,
campos, prados abrasados,
el son de tus caderas...



domingo, 8 de julio de 2007

Forgot

Descríbeme entre sueños, viejo ruiseñor.
Enseña al joven zahorí,
a pesar del profundo dolor.

Cristalino es el brillo de tus pestañas,
y allí dónde navegan tus barcas.

Llévame junto a tu remanso,
atrápame en tu pasado.

viernes, 6 de julio de 2007

Me gustaría poder hacerte feliz

Matías (ó El Viejo y el Mar)


El Peine de Los Vientos
Eduardo Chillida, 1973

Al ritmo del viento de Levante
se van entrelazando melodías,
y Matías, sentado, deshojando margaritas.

La paz de estar en casa,
la noche de San Juan,
el suave murmullo de un fado le arrulla
y le balancea como las olas del mar
en la playa desierta al atardecer.

Matías,
buscador de sueños,
exiliado de monotonías y rutinas,
Matías,
siempre viajando a favor de sentimientos,
Matías,
siempre huyendo de los días de cuaresma.


Su viejo cuerpo desnudo frente a la orilla
oculto por la noche,
espejo de la nostalgia frente al mar,
equipaje de recuerdos y alegrías.

Ya no hay marcha atrás.

El viejo comienza a caminar
hacia el oscuro horizonte,
hacia la blanca silueta de la espuma de las olas.
Sus pies descalzos dejan huella en la arena
antes de que el agua cubra sus tobillos.

Después,
sólo el frío del agua al roce con su cuerpo,
y una lágrima recorriendo su rostro.

Ya no se detiene.

En la noche el mar y el viejo se confunden.

El viejo y el mar de la tranquilidad.

domingo, 1 de julio de 2007

A oscuraS



Naturaleza muerta
Rufino Tamayo, 1930



Gente, sólo gente,
multitud, todos multitud,
nadie, yo solo, nadie.

Quizás, jamás odié tanto como hoy
las luces de neón,
y la gente,
sólo la gente.

Hasta las farolas descansan,
y a tientas uno solo camina, camino,
y no te encuentro,
tu no estás, has huido, no te veo.
Tan solo te siento.

Quizás, si no estuvieras cerca,
yo no sabría vivir, seguir, caminar.

Gente, tan solo gente. Multitud.


23.III.01